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Un Regalo de Santa Teresita

Por Jorge Mora

Era una mezcla de sentimientos lo que experimentamos mi esposa Lupita y yo durante su primer ultrasonido para nuestro tercer bebé a principios de septiembre. Estábamos emocionados y contentos al ver el pequeño corazón latiendo y saber que todo iba bien, y estábamos agradecidos con Dios por ser privilegiados  una vez más en compartir Su obra de creación.  Pero como suele pasar a menudo en nuestra jornada por esta vida, las bendiciones y sufrimientos vienen juntos, y esta vez no era excepción.  Durante la sesión , la doctora también encontró un quiste grande midiendo 15 cm de ancho en el ovario derecho, creciendo junto a nuestro bebé.  La gran masa negra que se mostraba en el monitor del ultrasonido era por lo menos unas 15 veces más grande que el pequeñito embrión que estaba seguramente implantado en el útero, y cubría casi todo el abdomen de mi esposa.  La doctora, tratando de asegurarnos, dijo que parecía ser benigno, pero esa conclusión tenía que ser claramente determinada cuando el quiste fuera removido cirúrgicamente tan pronto cuando pasáramos el primer trimestre para así  poder evitar complicaciones más adelante en el embarazo.  Si el quiste no fuera removido, el creciente feto probablemente causaría que se rompiera o torciera, dañando irreversiblemente el ovario y poniendo en riesgo la vida de nuestro bebé.  Fuimos referidos a un especialista de embarazos de alto riesgos para seguir evaluando el diagnóstico.

Como era de esperar, el especialista estaba de acuerdo con la recomendación de la doctora, y la fecha para la cirugía fue fijada para noviembre 2, 2009.  Los doctores, por supuestro, enfatizaron la seguridad del procedimiento y el alto porcentaje de éxito de estas cirugías; sin embargo, también tenían que informarnos del riesgo mínimo que existe de aborto involuntario.  Pero para cualquiera que está esperando un bebé, esto en realidad significa un riesgo sustancial.  Pedimos el consejo de otros doctores, pero tampoco podían encontrar otra salida de este apuro.  Pero nosotros encontramos otra salida – particularmente por medio de la intercesión de Santa Teresita.

Lupita y yo empezamos una novena especial antes de la Fiesta de Santa Teresita por esta intención.  Desde el principio pedimos que este gran quiste simplemente se encogiera y desapareciera – y rápidamente – aunque las probabilidades no estaban a nuestro favor, debido a su tamaño.  De hecho, de acuerdo a la doctora, probablemente tomo tiempo para crecer a ese tamaño y no se esperaba que se encongiera pronto.  Nos advertió que si Lupita sintiera fuertes dolores abdominales debería de ir a emergencia, ya que probablemente se debería a que el quiste se rompió o se torció.  Pero nosotros seguíamos orando, gradualmente sintiéndonos más y más seguros de una respuesta afirmativa a nuestra oración, y esperábamos nuestra siguiente cita de ultrasonido con el especialista para el 16 de octubre.

Llegó el día de la Fiesta de Santa Teresita y Lupita y yo, junto con nuestras hijas de 5 años y de 15 meses, asistimos a la Misa en la Iglesia de Nuestra Señora de Monte Carmelo en Darien, Illinois  Al final de la Misa, fuimos a venerar las reliquias de Santa Teresita.  Cuando llegó su turno, Lupita pidió si pudiera tocar su abdomen con la reliquia por un momento, explicando brevemente la razón al sacerdote.  Más tarde me explicó que al regresar a su asiento, sintió como si le hubieran arrancado algo de su cuerpo;  en ese mometo todo lo que podía hacer era llorar.  Durante los siguientes dos días sintió un poco de molestia, pero nada como para llamar a la doctora, y mucho menos ir a emergencia.

Cuando fuimos a la cita de ultrasonido el 16 de octubre, luchamos entre la esperanza que el quiste ya no estaba, y resignación si era la voluntad de Dios que pasáramos por la cirugía.  Miré al monitor de ultrasonido buscando la gran masa negra, pero solamente podía ver un pequeño círculo oscuro.  ¿Quizás la técnica necesitaba enfocar más de cerca?  Pero no lo hizo.  Noté las medidas que tomaba, pero nunca escribió ningún número de dos dígitos.  ¿Quizás no puse atención? Durante esos cinco minutos, Lupita, agarrando su rosario, ni siquiera miró al monitor.

Momentos más tarde, el especialista, después de examinar las imágenes del ultrasonido, entró solamente para decirnos que nos podíamos ir a casa.  El quiste se había encogido a solo 4 cm y probablemente se continuará encongiendo.  Ya no era de ningún peligro para la madre ni para el bebé.  La cuestión de malignidad ya no tenía pertinencia, y la cirugía ya no era necesaria.  Estábamos conmovidos y agradecidos sin palabras.  Santa Teresita nos había enviado una rosa de su lluvia de rosas.  Creemos que ocurrió silenciosamente en el día de su Fiesta.

Como si eso no fuera suficiente, la doctora de Lupita solicitó otro ultrasonido que ella misma conduciría.  No podia creer que tan grande quiste se encogería tan facilmente y sin casi ningún síntoma.  Nosotros no necesitábamos más confirmación, pero si teníamos que dar testimonio a la doctora del poder de la oración, accedimos.  La visita no solamente le confirmó a la doctora que algo muy inusual había ocurrido, también fortaleció nuestra fe.  El quiste ahora se había encogido a 3 cm, y la doctora se preguntaba adonde se había ido el fluido que estaba dentro del quiste.  Lupita no había experimentado nada de los severos dolores que la doctora esperaba si el fluido se salía.  No pudiendo encontrar otra explicación, también ella concluyó que esto había ocurrido por medio de la oración.

Para los devotos a Santa Teresita, gracias recibidas a través de su intercesión son comunes.  Pero aún así, cada vez que sabemos de otro milagro, nos regocijamos en saber que nuestra querida Hermana sigue trabajando duro “pasando su cielo hacienda bien en la tierra.”  Mi esposa y yo podemos atestiguar a esto.

(Nota del Editor:  Le damos la bienvenida a Jorge Mora al personal de Carmelite Media.  Jorge trae abilidades periodistas y es bilingue – un perfecto complemento a nuestro equipo.)

 


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There is 1 comment
Visitor: Ismael Martínez, O. Carm.
January 28, 2010 - 06:00

recibimos la Carmelite Review en nuestra comunidad de Sevilla(España) y la suelo leer por las noticias que del Carmelo Hispano siempre trae. Nos alegra mucho que el Carmelo se extienda por esas latitudes del a América Hispana. Yo viví en Venezuela y Colombia durante cinco años y tengo escrito un libro sobre los Carmelitas en América (Mérida-Venezuela, 2006). Soy un gran devoto de Sta. Teresita de la que termino de escribir un artículo para nuestra revista internacional CARMELUS (Roma) que saldrá este mismo año. Mi felicitación cordial para ese ejemplar matrimonio formado por Lupita y Jorge, que no hace falta de donde provienen por los mismos nombres. Que la Little Flower les siga bendiciendo.



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